CINE: El Nuevo Cine Chileno de Exportación

Por Wladimyr Valdivia W. Director de “El Otro Cine” www.elotrocine.cl

la vida de los peces

Cientos de jóvenes directores a lo largo de todo el país han in- tentado por años para conseguir sacar a la luz sus trabajos, y el talento y la creatividad siempre han existido, por lo que hablar del “nuevo cine chileno” a causa de la nueva camada de realizadores nacionales y las nuevas temáticas que estas abordan, sería el peor error por cometer. El punto es otro. Y es que durante décadas, el mercado nacional que alcanzaba las salas de cine y los distintos circuitos de muestras y festivales internacionales, era dominado sólo por quienes contaban con los recursos, mientras que el sexo, los relatos político históricos, los extremos socioeconómicos, las adaptaciones narrativas y las realidades sociales por sobre las personales, eran lo que primaba, lo que vendía, lo que la gente quería ver.

 

Cuando Matías Bize estrenaba “Sábado” el año 2003, jamás pensó que su cinta se convertiría en un grito generacional que haría despertar a productores, a la industria y a la sociedad espectadora, que se enteraban que existía otro cine, nuevas propuestas estéticas, géneros cinematográficos jamás abordados y, por sobre todo, mucho talento.

Tras los intentos de Jorge Olguín por sembrar el terror y después de que Bize encerrara en una pieza a Blanca Lewin y Gonzalo Valenzuela, hoy agradecemos a Andrés Waissbluth, José Luis Sepúlveda, Sebastián Silva, Andrés Wood, Cristian Jiménez, Sebastián Lelio, J. Manuel Sandoval, Alejandro Fernández, Alicia Scherson, Rodrigo Marín, Elisa Eliash y tantos (as) otros (as), quienes, gracias a su intención e inventiva, han conseguido devolverle al cine chileno el sitial que merece, reflejándonos por fin en pantalla, como siempre debió ser.

 

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.

Más artículos
REVIEW TV: The Marvelous Mrs. Maisel, los 50’s nunca fueron tan divertidos