COLUMNA OPINIÓN: PARTICIPACIÓN POLITICA

Por : Claudio Rubilar.    Ilustración : Casco

La no participación política nos ha salido caro, a los chilenos y a los humanos. Ahí tenemos a Trump, Bolsonaro, Salvini, Boris Johnson y Piñera elegidos a través de procesos democráticos, pero con escasa representatividad. Junto a varios otros gobernantes, de todos los colores políticos, han administrado el estado dejando gobernar a las empresas.

Han sido estas las que regulan como crecen y se desarrollan las ciudades, así como también las que han depredado el medio ambiente hasta el punto actual de estar a un paso del no retorno, a un paso de gatillar un evento de extinción masiva. Bajo los hielos del ártico, que se creían permanentes (de ahí su nombre: permafrost) hay billones de toneladas de gas metano, que cuando se liberen harán nuestra atmosfera irrespirable, el deshielo se aceleró 70 años de lo que se tenía previsto dado el calentamiento global.

Pero si bien son los políticos los que han dejado que las empresas tuvieran libre albedrío haciendo leyes y regulaciones (o desregulaciones) a medida, hemos sido nosotros los que hemos permitido que esto suceda ante nuestros ojos.

La política es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo, si nos restamos de este proceso dejamos que otros tomen estas decisiones, según sus propios criterios e intereses. Tomar decisiones entrega poder, y el ser humano se siente atraído al poder. Es por esto que la política, al ser el mayor juego de poder, atrae a todo tipo de gente con todo tipo de intereses, lo que lo hace una actividad mucho menos atractiva.

Por esto es entendible que tanta gente no quiera conversar ni menos participar en la política, ya que constantemente estamos viendo peleas, traiciones y conversaciones que evocan un espectáculo más que una actividad seria. Sin embargo, al no participar y dejar estos espacios, es más fácil para aquellos que no tienen intereses comunes poder concretar sus agendas.

Es así como hemos llegado a este punto. No solo por las acciones de algunos sino por la inacción de muchos. En otros términos, ya lo había dicho el escritor y político irlandés Edmund Burke: “Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”. Ya probamos la no participación, la individualidad, y no nos funcionó, es hora de que empecemos a trabajar de forma colectiva.

Hasta las mismas empresas reconocen el trabajo en equipo por sobre la individualidad, pero para sus propios objetivos, es hora de que empecemos a aplicar el trabajo en equipo para salvar a la especie humana.

Para esto hay que tomar todo tipo de medidas: grandes y pequeños acuerdos políticos, compras con conciencia, no consumir artículos o servicios de empresas que no sean ambientalmente responsables, disminuir nuestro consumo. Es decir, debemos cambiar nuestra manera de vivir y de entender nuestra manera de relacionarnos con el planeta. Este cambio no es fácil de realizar, ya que se ven afectados hábitos muy arraigados y también se verán afectadas personas y empresas poderosas, costara mucho, tanto a nivel macro como a nivel micro, pero es nuestra única opción.

Es por esto que el llamado es a participar en política, ya sea votando, participando en algún partido político, en alguna ONG (organización no gubernamental), si no se tiene tiempo apoyando económicamente a quienes están en primera línea entregando su tiempo y capacidades, y sobro todo informándose. No solo informándose por vías oficiales sino que obteniendo distintas miradas y chequeando la información que nos llega, ya que mucha de la información viral o es inexacta o derechamente es falsa.

Todos tenemos estas responsabilidades y ahora ya no podemos mirar para el lado.

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