ON STAGE: SPICE UP MY LIFE

Por: Felipe Beiza

Si vamos a partir por el principio entonces debería remontarme a 1995, cuando tenía 10 años y empezaba a ponerle atención a la música. Por aquella época no paraba de sonar esa canción tan pegajosa en la Canal 95, “Wannabe” de las Spice Girls. Fue un amor a primer oído, no tenía idea lo que decía pero me ponía contento. De ahí empezo un fanatismo que sin darme cuenta se fue convirtiendo en un hobbie que consistía en coleccionar absolutamente todo sobre ellas: recortes de revistas, casettes, calcomanias, mercaderia, etc. En mi habitación no había un trozo de pared sin un póster de ellas que lo cubriera.

 

 

Con el pasar del tiempo, esto fue incrementando ya que su música nunca defraudaba. Sacaban un hit tras otro, como es la tónica de varios músicos británicos, cuya filosofia me encanta porque hacen lo que a ellos les gusta y son consistentes, sin importar las cifras para ser exitosos. Además, no sólo cantaban y bailaban, sino que transmitían un mensaje de optimismo a través del valor de las mujeres, que por aquella década ya luchaba en contra de la desigualdad, y no sólo con los varones si no que tambien identificaron a muchos gays que por aquella época encontramos un refugio en su mundo de fantasía.

Pero nada es para siempre, como todo en la vida y en el año 1998 todo se derrumbó. La pelirroja, Ginger Spice dejaba a las Spice Girls cuando estaban en la cima de su carrera. No explico la tristeza que nos generó su salida. Desde ahí en adelante todo cambió: su música ya no era lo mismo, la dinámica estaba incompleta y el fanatismo lentamente se desvaneció.

La vida continuó, crecí y supuse haber madurado, pero en el 2007 anunciaron su regreso con una gira mundial y lo mejor de todo, con Geri incluida. No podia creerlo. Por esos años estaba en la mitad de la universidad, por ende, no había recursos para ir a un concierto, menos en el extranjero, porque como ya sabemos, el concepto “gira mundial” casi nunca incluye sudamerica. Tuve que conformarme con verlas por youtube a traves de los videos de los fans y en el desfile de Victoria’s Secret de ese año. Después en el 2012 reaparecieron para la inauguración de los juegos olímpicos de Londres, y yo ahí todavía expectante tras un televisor.

Cuando cumplieron 20 años de existencia intermitente, los rumores de una nueva reunión eran cada vez más fuertes y esta vez no me lo iba a perder. En Noviembre del 2018 anunciaron la tan esperada noticia: Spiceworld 2019 en Inglaterra y Escocia. Al fin iba a cumplir un sueño que pensé imposible por mucho tiempo, si es que conseguía comprar una entrada primero. La espera fue eterna (sin considerar los 20 años). Todos los fans hicimos fila virtual ese sábado 10 de noviembre a las 7 de la mañana hora local. Ese día justo se casaba una amiga, al mediodía y yo era su fotógrafo y maquillador. Así que tenía poco tiempo, por ende, le pedí a mis mejores amigos que me ayudaran a comprarla y que avisara el primero que la consiguiese. ¡Al fin tuve mi entrada para la ciudad de Coventry y no podía más de la felicidad! Mientras tanto por Instagram, los fans no paraban de hablar y así fue como conocí a Bertha, una fan de El Salvador con quien nos hicimos rápidamente amigos. Ese día decidimos no enterarnos de nada del concierto para que fuera una absoluta sorpresa, así que dejamos de seguir todas las cuentas relacionadas con las Spice. Fue difícil dejar de seguir a Geri.

Al fin, junio del 2019, llegó el momento, pero algo faltaba: ¡mi niñez! Así que decidí traerla de vuelta cumpliendo otro sueño de niño: pintarme el pelo. Escogí rojo por razones obvias y ahora estaba todo listo para partir, cuando de repente suena el teléfono: ¡una entrevista de trabajo en un colegio y yo con la cabeza roja! Me presenté y les dije que sí pero si me esperaban por favor, porque tenía este viaje planeado hace 20 años y que el pelo era temporal. Lo mejor, ¡Accedieron!

Ese 3 de Junio del 2019 tomé el tren desde Londres a Coventry y en el camino iba leyendo los mensajes que mis amigos me enviaban con sus buenas vibras. Estaba en la gloria y todo se sentía irreal como un sueño. En el camino vi el estadio de Wembley y pensé en el concierto de 1998 y que en unos días más las Spice Girls cerrarían la gira ahí. Todo el país estaba en modo Spice. Era increíble la sensación, era como si siempre hubiera pertenecido a ese mundo.

Apliqué la lógica chilena para conciertos y llegué varias horas antes ¡pero no había nadie! Y es que allá la gente llega un poco antes y todo ocurre de forma ordenada. Finalmente las puertas se abrieron y aparecieron miles de fans de todo el mundo disfrazados de su Spice favorita, hombres y mujeres. Ahí terminé de convencerme que mi cabeza roja estaba lejos de ser exagerada. Mientras tanto Bertha luchaba por llegar a tiempo debido a que uno de sus vuelos se atrasó y ya no nos podríamos conocer como habíamos estado planeando hace meses. Incluso teníamos entradas para el mismo sector.

El show fue teloneado por Jess Glynne y estuvo genial. Los bailarines salieron al escenario y de repente escuché: ¡Felipe! Era Bertha que venía llegando justo a tiempo, cual reina. En eso las Spice emergen del escenario y me petrifiqué. La adrenalina y la euforia en ese momento habían alcanzado un nivel que jamás había experimentado. No lloré, pero me faltó poco.

Los años sin duda habían pasado en todos nosotros, pero la energía seguía ahí. Y todos cantamos y bailamos al ritmo de la banda sonora de nuestras vidas. En un momento sentí que estaba en una especie de secta porque todos eran muy amables y felices. La gente se abrazaba entre desconocidos y bailábamos sin saber a quien teníamos al frente. Ojalá el mundo fuera así siempre. Definitivamente iba a ser difícil romper esa burbuja después del concierto.

Abrieron con Spice Up Your Life y eso levantó de una sola vez a todo el Ricoh Arena. Geri llevaba una renovada versión de su tradicional vestido con la bandera de la Union Jack. Emma usó su color favorito en un vestido rosa brillante. Mel B llevaba un enterito de leopardo cubierto en cristales y Melanie C llevaba una tenida deportiva, como de gym. Tal cual como en 1995. Por otro lado el escenario era increíble, mejor que cualquiera que haya visto (incluido Beyonce, Coldplay y Axe Bahia en el Sokol). Era un globo terráqueo cubierto en pantallas led que cambiaban a cada rato, generando distintas escenografías para todas las canciones que cantaron. Con Bertha nos ubicamos en el medio, porque casi siempre este tipo de espectáculos están diseñados de manera simétrica, además que planeamos que sería nuestro lugar de encuentro. Durante el concierto fuimos cambiando de ubicación ya que la gente no está como en una lata de sardinas, pudiéndonos mover con libertad, sin molestar a nadie. Así conseguimos ver el show desde varios ángulos. En un momento estuvimos en primera fila y me propuse hacer contacto con ellas. Así que aproveché mi altura y el pelo rojo y me puse a saltar aunque se me fuera la vida en ello, y conseguí que Geri me mirara y que Melanie C me saludara con un gesto de sus manos. Mi sueño estaba completo.

Cantaron casi todas las canciones de sus dos álbumes más algunas del tercero. Bromearon entre ellas cuando se equivocaban en alguna coreografía o se equivocaban en las letras. Mel B era la más burlesca y siempre se reía de Geri que era la más perdida. Siempre demostrando la variedad de sus personalidades, el goce de hacer su trabajo y la belleza de lo simple con su amistad que las llevó a convertirse en el grupo femenino con más ventas a nivel mundial en la segunda mitad de la década de los noventa. El show duró 2 horas exactas y las chicas se cambiaron de vestuario ¡6 veces! Incluso recrearon el vestuario original del video Wannabe de 1995. Utilizaron más de un millón de cristales Swarovski, ¡y se notaba! Nos dieron exactamente lo que queríamos y fue uno de los mejores días de mi vida.

No nos dimos cuenta como llegábamos al final del concierto, pero así fue. Se acabó y había que irse al hotel, pero cuando íbamos saliendo del Ricoh Arena nos encontramos con una fiesta ahí mismo, donde me quedé con Bertha, su marido y su hermano y bailamos hasta terminar tirados en el suelo riendo y recordando lo que acabamos de vivir. La música estaba espectacular porque eran puros éxitos noventeros así que más nos potenciaron la euforia pero pudimos botarla bailando para ir bajando revoluciones e ir a descansar. Aún se me paran los pelos escribiendo esto. Creo que nunca pensé que cumpliría este sueño, ahora solo ruego poder repetirlo algún día.

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